Esther

“No recuerdo nada. Me desperté con el tacto frío de la verja de mi portal. Entré en casa desorientada, llorando y diciendo ¡por fin estoy a salvo!».

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Esther regresó a España huyendo de una relación de violencia psicológica. Se instaló en casa de una amiga en el que había sido su barrio y volvió a sentirse segura. Una tarde salió con unas amigas a tomar algo a un bar cerca de casa. Horas después sufrió una agresión sexual por parte de varios hombres que utilizaron la sumisión química. Los recuerdos son confusos, pero no hay duda de las marcas que quedaron en su cuerpo y de las secuelas psíquicas. Esther ha contribuido con su caso para denunciar los efectos de la sumisión química y la falta de acompañamiento integral y respetuoso en el proceso de acompañamiento a mujeres víctimas de agresión sexual. Para ella es también esencial manifestar de manera rotunda “A mí lo que me salvó la vida fue tener una red de apoyo. La sororidad salva vidas».

Ficha

  • Edad actual: 41 años.
  • Edad agresión: 35 años.
  • Lugar: barrio donde residía entonces.
  • Fecha: 2016.
  • Ropa: leggings negros, camiseta interior y un jersey de punto abierto ajustado.
  • Fuente: testimonio personal.

Datos

El 59,1% de las mujeres que han sufrido una violación fuera de la pareja fueron agredidas en una casa. El 12,2% en bares o discotecas, y el 34,1% en zonas abiertas como calles o parques

Fuente: Macroencuesta de Violencia sobre la Mujer, Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, 2019